TACTO

Guía completa

El proceso cerámico

Una pieza de cerámica no se termina el día que la haces.

Desde que empiezas a trabajar el barro hasta que puedes llevártela a casa, pasa por varias etapas que requieren tiempo y paciencia. Algunas dependen de ti y otras del propio material. Cada una es imprescindible para que la pieza llegue a buen puerto.

Modelar

En esta primera fase darás forma a la pieza utilizando la técnica que estés aprendiendo: modelado o torno. Es habitual que una pieza necesite varias sesiones para completarse. No hay prisa — la cerámica es un proceso lento y muchas veces una pieza mejora precisamente porque ha tenido tiempo para construirse con calma.

Secado

Una vez terminada, la pieza debe secarse completamente antes de entrar al horno.

Una pieza que todavía conserva humedad no puede cocerse. Si se introdujera en el horno antes de tiempo, el agua que contiene se convertiría en vapor y la pieza podría romperse o incluso explotar durante la cocción.

Por eso cada pieza necesita un tiempo de secado diferente, que dependerá de su tamaño, grosor y de la época del año.

Primera cocción · Bizcocho

Cuando la pieza está completamente seca pasa por su primera cocción, llamada bizcocho.

Durante este proceso el barro deja de ser arcilla y se convierte en un material cerámico duro y resistente, aunque todavía poroso. Es en este momento cuando la pieza ya puede manipularse con seguridad para aplicar el esmalte.

Esmaltado

Después del bizcocho llega una de las fases más creativas del proceso.

El esmalte es una mezcla de minerales que, tras una nueva cocción, se funde sobre la superficie de la pieza formando una capa vítrea. En TACTO aprenderás poco a poco cómo funcionan los esmaltes, cómo aplicarlos y cómo influyen sobre cada tipo de pasta cerámica.

Es importante tener en cuenta que el esmalte antes de cocerse no tiene el aspecto que tendrá al salir del horno. Su color y acabado definitivos solo aparecen después de la segunda cocción.

Segunda cocción

Una vez esmaltada, la pieza vuelve al horno. Durante esta segunda cocción el esmalte se funde y se integra con la arcilla, dando lugar al acabado definitivo. Cuando la pieza sale del horno ya está completamente terminada y lista para utilizarse.

¿Cuánto tarda todo el proceso?

La cerámica necesita tiempo.

Entre el secado, las dos cocciones y los tiempos de organización del taller, una pieza suele tardar varias semanas en estar terminada. No existe un plazo exacto, ya que cada pieza evoluciona de forma diferente y los hornos se programan cuando están completamente llenos para aprovechar la energía y garantizar una cocción uniforme.

Riesgos del proceso

La cerámica es un material vivo y cada pieza recorre un proceso diferente.

Aunque ponemos todo el cuidado posible en cada etapa, no podemos garantizar que todas las piezas lleguen intactas al final del proceso. En ocasiones pueden aparecer pequeñas grietas, deformaciones o roturas provocadas por tensiones internas del barro, diferencias de grosor, burbujas de aire, cambios de temperatura o por el propio comportamiento de los materiales durante la cocción.

Estas situaciones forman parte de la naturaleza de la cerámica y ocurren incluso en talleres y estudios profesionales.

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